Tragar es un acto que repetimos cientos de veces al día, casi sin pensar en él. Sin embargo, la forma en que lo hacemos tiene un patrón muy concreto: cuando la deglución es madura, la lengua se apoya en el paladar, los labios permanecen sellados y los dientes no reciben presión directa. Este es el patrón que, de forma natural, deberíamos consolidar a partir de cierta edad del desarrollo, normalmente entre los 4 y los 6 años.
En la deglución atípica (también llamada deglución infantil persistente), este patrón no llega a madurar. La lengua, en lugar de apoyarse arriba, empuja hacia delante o hacia los lados, colocándose entre los dientes o contra ellos cada vez que tragamos. Es un patrón muy frecuente —se estima que afecta a un porcentaje significativo de la población infantil y también está presente en muchos adultos— y, precisamente por su prevalencia, tiende a normalizarse o pasar desapercibido durante años.
¿Cómo podemos sospechar que existe una deglución atípica?
Hay varias señales que pueden orientarnos: que la lengua se vea entre los dientes al tragar o incluso al hablar, la presencia de mordida abierta anterior u otras alteraciones en la alineación dental, una respiración predominantemente oral en lugar de nasal, dificultades para articular con precisión sonidos como /s/, /t/ o /d/, y un babeo que se mantiene más allá de la edad en la que debería haber desaparecido.
¿Por qué conviene abordarla?
Porque no es solo una cuestión estética o anecdótica. La deglución atípica puede interferir directamente con los tratamientos de ortodoncia, dificultando que los dientes se mantengan en la posición corregida una vez retirado el aparato. También puede mantener alteraciones en el habla, ya que la postura y la fuerza de la lengua influyen en cómo se articulan ciertos sonidos. Y, con el tiempo, puede generar tensión en la musculatura orofacial que repercute más allá de la boca.
¿Tiene tratamiento la deglución atípica?
La buena noticia es que tiene tratamiento. Desde la logopedia trabajamos con terapia miofuncional orofacial, un abordaje centrado en reeducar la postura de la lengua en reposo, fortalecer y equilibrar la musculatura implicada, y automatizar un nuevo patrón de deglución. Cuando es necesario, este trabajo se coordina con el equipo de ortodoncia para que los resultados de ambos tratamientos se sostengan en el tiempo.
Si detectas alguno de estos signos en tu hij@ o en ti mismo, en VERBIA podemos valorarlo y acompañaros en el proceso. 😊

