Disfagia

Tragar es un acto que no debería dar miedo

Tragar es algo que hacemos cientos de veces al día sin pensarlo. Pero para algunas personas, ese acto cotidiano se convierte en una experiencia difícil, incómoda o incluso peligrosa. La disfagia, o dificultad para tragar, es un síntoma que puede aparecer en muy distintos contextos y que, cuando no se atiende, tiene consecuencias graves sobre la nutrición, la salud respiratoria y la calidad de vida.

¿Cómo ayuda la logopedia a corregir la disfagia?

La logopedia es la disciplina de referencia en la evaluación y el tratamiento de la disfagia. El logopeda especializado en deglución analiza cómo funciona cada fase del proceso de tragar: la fase oral, en la que el alimento se mastica y se prepara para ser tragado; la fase faríngea, en la que el bolo alimenticio pasa por la garganta hacia el esófago; y detecta si hay alteraciones que puedan comprometer la seguridad o la eficacia de la deglución.

El tratamiento logopédico de la disfagia combina la adaptación de texturas y consistencias para que la alimentación sea segura, con ejercicios específicos para mejorar la función muscular implicada en la deglución, técnicas posturales y compensatorias y, cuando es necesario, coordinación con el equipo médico y nutricional.

¿Qué tipos de disfagia hay?

La disfagia puede ser orofaríngea, cuando el problema está en la boca o la faringe, o esofágica, cuando la dificultad se localiza en el esófago. Desde la logopedia abordamos la disfagia orofaríngea, que es la más frecuente en los perfiles que atendemos: personas con daño neurológico como ictus, traumatismo craneoencefálico o enfermedades neurodegenerativas; personas con cáncer de cabeza y cuello o que han recibido radioterapia en esa zona; personas mayores con presbifagia, es decir, con el deterioro deglutorio asociado al envejecimiento; y también niños con dificultades de alimentación y deglución desde edades tempranas.

¿Cuáles son los síntomas de la disfagia?

Entre las señales que pueden indicar disfagia se encuentran la tos o el atragantamiento frecuente durante las comidas, la sensación de que la comida se queda atascada en la garganta, la voz húmeda o velada tras comer o beber, las infecciones respiratorias de repetición sin causa clara, la pérdida de peso involuntaria o el rechazo progresivo a los alimentos.

Especialistas disfagia

En VERBIA trabajamos la disfagia con un enfoque centrado en la persona: en su seguridad, sí, pero también en su disfrute de la comida, en su autonomía y en su calidad de vida. Porque comer no debería ser un riesgo, ni tampoco una renuncia.

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