Centro de atención temprana

Los primeros años lo cambian todo

El desarrollo humano nunca es tan rápido, tan intenso ni tan sensible como en los primeros años de vida. Entre el nacimiento y los seis años, el cerebro construye las bases sobre las que se asentará todo el aprendizaje posterior: el lenguaje, la cognición, la motricidad, la emoción y la relación con los demás. Por eso, cuando algo en ese desarrollo no sigue el camino esperado, intervenir pronto no es una opción, es una necesidad.

¿Qué es la atención temprana?

Desde la logopedia, la atención temprana trabaja sobre el desarrollo de la comunicación y el lenguaje en sus fases más iniciales: la intención comunicativa, la atención conjunta, el juego simbólico, la comprensión de las primeras palabras, la aparición del habla y la construcción progresiva del lenguaje. También aborda las dificultades de alimentación y deglución en bebés y niños pequeños, y trabaja de la mano de otros profesionales como psicólogos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales cuando el perfil del niño así lo requiere.

¿Qué perfiles se benefician de la atención temprana logopédica?

Niños con retraso en la aparición del lenguaje, con trastorno del espectro autista, con síndrome de Down u otras cromosomopatías, con parálisis cerebral, con prematuridad, con trastornos de la alimentación en la primera infancia, con pérdida auditiva, o con cualquier otra condición que pueda comprometer el desarrollo comunicativo.

Pero también niños prematuros, niños sin diagnóstico concreto en los que la familia o el pediatra detectan señales de alerta: un bebé que no balbucea, un niño de dos años que no señala ni dice palabras, un pequeño que no responde a su nombre o que ha perdido habilidades que ya tenía. En estos casos, la valoración logopédica puede ser el primer paso para entender qué está pasando y qué necesita ese niño.

Centro de atención temprana

En VERBIA entendemos la atención temprana como un trabajo conjunto con la familia. Los padres y cuidadores son parte fundamental del proceso: su manera de comunicarse, de jugar y de acompañar al niño en el día a día es el mejor contexto de aprendizaje que existe. Por eso, en nuestras sesiones de atención temprana la orientación familiar tiene tanto peso como la intervención directa con el niño.